duele escucharse pensar

No veo

la luz que hubiese empapado al destino,

No siento

el fluir inevitable de los segundos perdidos

Te atrapas

en un carrusel sin estaciones ni sentido,

girando sin llegar,

sin salir,

sin trayecto.

¿Dónde está el sendero que solía ver desde mi ventana?

¿Dónde está la lógica en los escalones que subiría desde que dejé mi casa?

No siento

sentido

siguiendo quieta,

no tengo trayecto

al rozar la puerta.

No tengo alas

ni piernas

me quedo ciega.

Injusticia y soberbia

nublan la risa,

mis palabras apagadas

sus colillas vivas.

Se

que no hablo a nadie

mis ideas rozan algo,

no lo abren.

¿Quien vive dentro de mi piel?

Este dolor,

de oscura armonía,

celebra el funeral

de la niña que miraba desde casa

lo que pasa.

Acércate y saborea el mundo,

mas para cambiarlo,

dispuesto has de estar a perder tu todo.

Ética aguda,

prepotente,

se pasea hoy desnuda

por mi mente.

Conceptos grandes,

recordados,

abstracciones hermosas,

sin contacto real.

Todo lo que supe

lo supe sin hablar.

¿Por qué no existen palabras cuando más las necesitamos?

sentir, ser y ser sintiendo

Balas incorpóreas

penetran mis latidos,

agujerean mi respeto,

espantan luz.

Camino de amapolas marchitas

emana en mi ser,

se rompe el puente

de lo que creía querer.

Ahorcado el recuerdo

mi cuerpo cuelga del jardín,

creen las plantas que he muerto,

creen los pájaros que he callado.

Mas mi ser,

regenera

la crisálida despide

al invierno del desvanecer.

Mi cuerpo es el que era,

mis manos tocan lo mismo,

mis ojos ven la luna grande, ven el Sol radiante;

la pared se ha roto.

Ya no es mi ser un cuerpo,

mas me percibo como pensamiento esclavo

del capricho del hermoso Sol, de la gran luna, de los pájaros.

Solo existe mi persona en las otras,

Solo soy en sus mentes,

no existiría sin que me pensasen.

Fluye, camina con el mar, ama la gota que resbala por tu piel, ama caminar descalzo,

ama todo lo que avances,

ama todo lo que sientas,

ama sentirte vivo,

seamos nuestros sentimientos.

Sobre el lenguaje sentimental

Para mí de importancia suma siempre resultó el hecho de decir la verdad. Mas me cuestiono ahora si realmente existe un suceso que pueda ser calificado como verdadero.

Cada hecho que experimenté, ya fuese este bueno o malo, tan solo lo fue a priori, es decir, no puedo hoy decir que he vivido suceso alguno al que me pueda referir como bueno y del que resultasen unas consecuencias íntegramente positivas a su vez.

Tal vez sea nuestro incauto lenguaje y nuestra poca precisa inteligencia emocional los que nos llevan a comentar lo perfecta que fue una cita o lo desastrosa que resultó la ruptura.

Tal vez la reflexión sobre nuestras propias vivencias venga excesivamente condicionada tanto por el ambiente como por nuestra voluntad de aportar un toque de coherencia a cada paso que damos.

El “esta vez va a ser diferente”, el “no volveré a cometer el mismo error”, “ya no soy la misma persona”… Hoy me pregunto por qué nos empeñamos el calificar cada experiencia, por qué tengo que ser clara al transmitir mis sentimientos si no encuentro palabra adecuada para expresar los mismos.

Nuestro limitado lenguaje nos lleva a una homogeneización de ideas que induce a olvidar que nadie siente lo mismo que tú sientes en este momento, que tus sentimientos son un regalo que solo te pertenece a tí mismo.

Por ende, mi mito de la verdad, aquella confianza ciega en encontrar todo lo bueno y verdadero, se derrumbó lentamente dejándome al principio una falta de sentido. Sin rumbo, seguir nadando, sin salvavidas, seguir intentando superarte, creo que no he encontrado un mayor sentido que el de cambiar mi paradigma sobre el encuentro de la persona verdadera y buena por el objetivo de que sea yo la que encarne mi idea de verdad y bondad.

El hecho de intentar ser todo aquello que necesitaba de los demás en el pasado es a lo que llamo yo mi verdad.

Sobre el humano

Reykjavík, 2017

Utilizar la duda como método para llegar a la verdad no me parece compatible con las preguntas esencialmente existencialistas. Así, aunque intente dudar de todo lo que creo ser, de todo lo que creo que me gusta, de todo lo que creo detestar, de todas mis creencias; este camino solo conduce a una irremediable ansiedad que produce vértigo al enfocarla hacia nuestra propia existencia.

La cuestión que más me retorcía la cabeza databa sobre la dualidad de nuestra personalidad, es decir, la diferencia entre la manera en que pensamos ser y en la que nos percibe el resto. Este agonizante perspectivismo me llevó a plantearme que quizás nuestros pensamientos solo existan como tal dentro de nosotros mismos, ya que al exteriorizar cualquier hecho, una metamorfosis del mismo ocurre al penetrar en la mente del receptor. En este sentido, me invadió la sensación de que el concepto de la originalidad pueda estar sobrevalorado, ya que realmente cada suceso del mundo es experimentado de una manera diferente por cada uno de nosotros.

Llegar a esta conclusión alegró mi ser inesperadamente, ya que sentí que cada uno de nosotros es un verdadero ente creativo que tiene necesariamente la capacidad de aportar nuevos matices a la historia de la especie humana.

Sin embargo, aunque todos poseamos una única y exclusiva realidad, es curioso que el humano necesite a otro humano para conseguir desarrollarse. El contacto con el resto de entes lleva a la mente del propio a fluir en diversas direcciones alternativamente. Este desarrollo intelectual común es un guiño a la más primitiva necesidad de sociabilidad del ser humano.

Aunque cada persona vea el mundo desde una ventana de diferentes tonalidades a la del resto, nuestra realidad no puede sostenerse sin hacer fricción con la de los otros; por ello resulta absurdo existir sin ponerla en contacto, aislar nuestras palabras es como tratar de alimentarse a base de piedras; cerrar la ventana de nuestra realidad al exterior es el verdadero suicidio del género humano.

Sobre el humano

asesinato mental

Niza, 2019

Felicidad desordenada

hace

que el pensamiento grite

que un paso sea un salto

que un golpe sea una muerte.

Sentir tan fuerte

que el paseo sea eterno

que el jardín sea

una selva del auto conocimiento.

Mas duele

saber que él no siente igual

que sus brazos se resbalan

y sus ganas desaparecen

con ese “nosotros” que me encantaba

escuchar.

Sentir tan fuerte

me desordena los sentimientos

cultiva amapolas en el desierto

fabrica sonrisas de arena

crea dolor en mí.

Mi mente,

aliada letal,

crea

placer y dolor,

en bucle agonizante

que no me deja percibir como a veces

el Sol hace sombras y la Luna luces.

Quizás

el enigma no sea

encontrar lo bueno,

quizás

lo complicado sea

averiguar cómo lo malo

a veces lo creas tú.

Porque las cosas podrían

haber sido,

pero no fueron.

Porque hay historias

que matan lentamente,

historias cuyo final

no fue más que el comienzo

de la destrucción.

Un dolor

que vale la pena sufrir

¿para saber por lo que se debe morir?

no

para saber

por lo que vale la pena vivir.

asesinato mental

Conocerse

Asturias, 2019

Desgarrando

papel a golpe

de bolígrafo,

marcando un ahora,

un tiempo

corrompido

por el pasado.

Rabia

incoherente,

desprovista de importancia

hoy

redundante

sobrada de remordimientos,

duele.

Cuando

tus versos

tocan el fondo

de la alcantarilla

pueden levantar cabeza,

pueden describir estrellas,

cristales de luz

de esperanza intrínseca,

que prometen

un mañana despejado,

luz.

Bailaba

al ritmo de la brisa de verano,

pero hacía frío

sin saberlo,

ya era invierno;

y ahora,

que solo miro a la lluvia

y no llueve,

ya no hace tiempo.

No miré

cuando se puso el Sol,

cuando cayeron las hojas,

cuando se heló el parque

¿Dónde he pasado esta primavera?

Me encerró

mi razón,

mi falta

de valor.

Se quedaron mis palabras

arrastrando dolor

tiradas por casa,

encarceladas

bajo techo

y sin protección.

Sin llover

la verdad descansó

sin emoción

sin sentido

sin vida

mi

vida.

Pero…oye,

toca,

saborea,

y mira

lo fácil que vivo aquí

después de aguantarme la gota fría

dentro,

siente

como

cambio el tiempo

como

soy mi propia primavera.

Recuérdame

no arrancar flores

que aunque las buenas intenciones sigan flotando

por este descontrol de tiempo,

tanta lluvia

me ha encharcado la ilusión.

Recuérdate

que

nada

de lo que vayas a ver

fuera

va a ser tan bonito como lo que llevas

dentro.

Recuerda tenerte siempre cerca con independencia del tiempo que haga:

Regálate una primavera en bucle.

-Aquello que no tenemos nos permite ser todo lo que sí-

Iris.

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